El concepto de 'sujeto tácito' es muy poco manejable y se presta a numerosas confusiones. En las personas del diálogo (1ª y 2ª) el sujeto es la desinencia personal: -o (yo), -s, -ø del imperativo, -ste del perfecto (tú), -mos (nosotros), -is, -d del imperativo, -steis del perfecto (vosotros).
Las terceras personas, que algunos lingüistas llaman no-personas (considerando personas sólo las del diálogo), necesitan un sujeto expreso para no ser impersonales.
Ahora bien, a veces el sujeto puede no expresarse cuando el contexto deja claro cual es. Es lo que podemos llamar sujeto contextual, fruto siempre de una figura retórica de elipsis.
Un caso especial es el de las primeras personas con desinencia -ø que las confunde con las terceras también de desinencia -ø: amaba < amabam y amaba < amabat. En este caso, la primera persona debe llevar sujeto, a no ser que se permita un sujeto contextual, o se marque semánticamente, por lo general con adverbios o locuciones adverbiales, es decir por complementos circunstanciales o bien por conectores de periodo, en cuanto a mí, por mí, personalmente, por mi parte, en lo que a mí atañe, y otros.