Pese al acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la reciente escalada regional, Israel se prepara para mantener su presencia militar en el sur del Líbano durante un periodo prolongado, según informó la emisora pública israelí KAN.
De acuerdo con el medio, que cita fuentes de seguridad israelíes bajo condición de anonimato, el ejército israelí está "dispuesto a permanecer en el Líbano durante un largo período" si así lo decide la dirección política del país. Las mismas fuentes señalaron que las fuerzas armadas están preparadas para "todos los escenarios en el Líbano", incluso mientras Washington y Teherán avanzan hacia la firma del acuerdo previsto para este viernes en Suiza.
El informe se conoció pocas horas después de que el presidente libanés, Joseph Aoun, afirmara que el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán incluye compromisos destinados a detener la escalada militar en toda la región, incluido el Líbano.
Ataques israelíes sobre el Líbano continúan
Además, desde el terreno la situación dista de mostrar signos claros de desescalada. Apenas horas después de conocerse los detalles del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, Israel llevó a cabo nuevos ataques en el sur del Líbano, una de las zonas incluidas en los compromisos destinados a reducir las tensiones regionales.
Según informó la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (NNA), aviones de combate israelíes bombardearon la zona de Nabatieh al-Fawqa y las afueras orientales de la vecina localidad de Kfar Tebnit. La agencia estatal también reportó un ataque con drones israelíes contra la ciudad de Ansariyeh, en la región de Zahrani.
Los bombardeos se produjeron pese a las expectativas generadas por el entendimiento entre Washington y Teherán, que, según el presidente libanés, contempla medidas para frenar la escalada militar en distintos frentes de Oriente Medio, incluido el Líbano.
Una guerra que ha dejado miles de víctimas
Cabe recordar que el Líbano se vio arrastrado a la guerra regional a principios de marzo, después de que el grupo libanés Hezbollah, respaldado por Irán, lanzara cohetes contra Israel en respuesta al asesinato del líder supremo iraní en una operación conjunta atribuida a Estados Unidos e Israel.
Israel respondió con una amplia campaña de bombardeos y una invasión terrestre que amplió el conflicto más allá de la frontera sur libanesa.
Aunque Israel ya mantenía la ocupación de varias zonas del sur del Líbano —algunas desde hace décadas y otras desde la guerra de 2023-2024—, durante la actual ofensiva sus fuerzas avanzaron más de diez kilómetros dentro del territorio libanés.
Según el Ministerio de Salud del Líbano, los ataques israelíes han dejado al menos 3.826 muertos desde el inicio de la guerra. Las autoridades también cifran en más de un millón el número de desplazados, mientras los equipos de rescate continúan recuperando cuerpos entre los escombros en distintas zonas del país.
Amnistía Internacional denuncia desplazamientos forzosos
Mientras continúan los ataques israelíes y persisten las dudas sobre una posible desescalada en el país, las órdenes de desplazamiento masivo en el sur del Líbano siguen generando preocupación entre las organizaciones de derechos humanos.
Amnistía Internacional advirtió este miércoles que las órdenes de desplazamiento masivo emitidas por el ejército israelí en el Líbano constituyen crímenes de guerra según el derecho internacional.
En un comunicado en el que presentó las conclusiones de una investigación sobre las órdenes militares israelíes, la organización afirmó que "en algunas zonas del sur del Líbano, el desplazamiento forzoso de civiles por parte del ejército israelí y la prohibición de su regreso constituyen un traslado ilegal, lo cual es un crimen de guerra".
Según el comunicado, el ejército israelí ha ampliado "radicalmente" el uso de este tipo de órdenes, desplazando a cientos de miles de personas en todo el Líbano. La organización también denunció que Tel Aviv ha ampliado sus directivas de "no regresar", prohibiendo indefinidamente a los residentes del sur del país volver a las aldeas situadas dentro de la zona de amortiguación autodeclarada por Israel, que abarca aproximadamente el 6 % del territorio libanés.
"En lugar de desarraigar por la fuerza a comunidades enteras y designar amplias zonas de territorio libanés como zonas prohibidas para civiles, las fuerzas israelíes deben retirarse inmediatamente del territorio libanés", declaró Kristine Beckerle, subdirectora regional de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.
La organización señaló además que el ejército israelí declaró aproximadamente el 4,6 % del territorio libanés como zona de acceso restringido el 28 de noviembre de 2024, un día después de la entrada en vigor de un alto el fuego anterior.
Asimismo, añadió que en 2026, apenas tres días después del anuncio de una nueva tregua el 17 de abril, la zona restringida se amplió hasta abarcar alrededor del 6% del país, designada como zona de "Defensa Avanzada", mientras se ordenaba a los residentes no regresar a varias aldeas que anteriormente albergaban a decenas de miles de civiles.
Irán vincula el futuro del Líbano al acuerdo con Estados Unidos
En medio de estas incertidumbres, Irán insistió en que la situación en el Líbano forma parte integral del acuerdo alcanzado con Estados Unidos para poner fin a la guerra regional.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó el martes que el fin de la guerra en todos los frentes, incluido el cese de los ataques israelíes en el Líbano, era un "requisito previo" para poner fin a la guerra entre Irán y Estados Unidos, según informó la agencia estatal IRNA.
Los frentes de Líbano e Irán "se conectaron y se volvieron interdependientes desde el primer día. La República Islámica de Irán consideró que poner fin a la guerra en Líbano era un requisito previo para terminar la guerra con Irán", declaró Araghchi durante una reunión con misiones internacionales en Teherán.
"Ahora que hemos llegado al fin de la guerra, el fin de la guerra también llegará al Líbano", añadió el jefe de la diplomacia iraní, quien calificó el alto el fuego en el país mediterráneo como una parte "inseparable" del acuerdo anunciado recientemente entre Washington y Teherán.
El ministro señaló además que el fin de la guerra fue declarado oficialmente el lunes por la mañana, hora de Irán, y precisó que el memorando de entendimiento entrará en vigor formalmente este viernes.
De cara a las conversaciones que comenzarán ese mismo día en Suiza, Araghchi explicó, según la agencia semioficial Tasnim, que las negociaciones se dividirán en dos fases. La primera abordará cuestiones relacionadas con el estrecho de Ormuz, las restricciones marítimas y la reconstrucción de infraestructuras iraníes tras el conflicto. La segunda se centrará en el programa nuclear iraní y el levantamiento de sanciones, cuestiones que quedarían recogidas en un acuerdo definitivo.
Estados Unidos impide a Israel acceder al texto del acuerdo
Mientras Irán insiste en que el cese de las hostilidades en el Líbano constituye una parte esencial del entendimiento alcanzado con Washington, medios israelíes informaron de nuevas fricciones entre Estados Unidos e Israel en torno al contenido del pacto.
Según informó The Jerusalem Post, Estados Unidos rechazó una solicitud israelí para examinar el memorando de entendimiento mediado por Pakistán antes de su firma oficial, prevista para finales de esta semana en Suiza.
La información fue confirmada por Guy Azriel, corresponsal diplomático de la cadena israelí i24NEWS.
"Puedo confirmar que Israel solicitó formalmente acceso al memorando de entendimiento con Irán y que le fue denegado. Un hecho notable y sumamente inusual entre aliados cercanos en un asunto de tanta importancia para la seguridad nacional", escribió el periodista en redes sociales.
El memorando, firmado electrónicamente por el presidente estadounidense Donald Trump, el vicepresidente JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, puso fin al bloqueo naval estadounidense y a las restricciones impuestas por Irán en el estrecho de Ormuz a cambio del compromiso iraní de no desarrollar armas nucleares.
El acuerdo también abre un periodo de 60 días de conversaciones sobre el programa nuclear iraní y la desescalada regional, con vistas a un eventual levantamiento de las sanciones.
Tras conocerse el entendimiento, los precios del petróleo cayeron por debajo de los 78 dólares por barril ante las expectativas de una mayor libertad de navegación en la región. Al mismo tiempo, varios líderes europeos elogiaron el acuerdo, mientras Irán declaró oficialmente el fin de la guerra. Israel, sin embargo, expresó su preocupación por no haber tenido acceso al texto.
Los choques entre Trump y Netanyahu
La negativa de Washington a compartir el contenido del acuerdo se produce en medio de crecientes desacuerdos entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, especialmente por la continuidad de las operaciones militares israelíes en el Líbano.
Según diversos medios estadounidenses e israelíes, Trump ha expresado en repetidas ocasiones su frustración por la negativa de Netanyahu a frenar las hostilidades contra Hezbolá, una cuestión que Teherán considera central para cualquier acuerdo regional.
A principios de junio, Trump llegó a calificar a Netanyahu de "jodidamente loco" durante una tensa conversación telefónica en la que le exigió que no atacara Beirut mientras Washington intentaba cerrar un acuerdo con Irán.
Según Axios y otros medios, durante la llamada Trump increpó al dirigente israelí por la escalada militar y le reprochó poner en peligro los esfuerzos diplomáticos estadounidenses. Funcionarios familiarizados con la conversación aseguraron que el presidente estadounidense llegó a preguntarle: "¿Qué demonios estás haciendo?" y le acusó de actuar de forma irresponsable en un momento especialmente delicado para la región.
Posteriormente, Trump confirmó en entrevistas que le preocupaba que Israel estuviera "constantemente en conflicto con el Líbano" y aseguró que había trasladado personalmente su malestar a Netanyahu.
Aunque Israel suspendió algunos ataques tras aquella conversación, una semana después volvió a bombardear los suburbios del sur de Beirut, provocando una nueva escalada y una reprimenda pública del mandatario estadounidense.
Horas antes de que Estados Unidos e Irán anunciaran su acuerdo provisional el lunes, Israel volvió a atacar la capital libanesa. Trump calificó entonces la respuesta de Hezbolá como "pequeña e insignificante" y sostuvo que no justificaba una ofensiva israelí de gran escala en un momento tan sensible.
Las diferencias volvieron a hacerse visibles durante la cumbre del G7, donde Trump declaró: "He tenido una gran relación con Bibi, pero ahora Bibi tiene que ser más responsable con respecto al Líbano".
"No estoy satisfecho con la forma en que Israel se ha comportado con el Líbano y con Hezbolá. Deberían haber resuelto la situación más rápidamente", añadió.
Trump también criticó el elevado coste humano de la campaña militar israelí y afirmó que Israel lleva demasiado tiempo combatiendo contra Hezbolá. Asimismo, cuestionó el uso desproporcionado de la fuerza al señalar que "no hace falta derribar un edificio de apartamentos cada vez que se busca a alguien", en referencia a los bombardeos israelíes sobre zonas residenciales.
Netanyahu, por su parte, que afronta unas elecciones previstas para otoño en medio de una creciente presión política interna, reconoció públicamente las diferencias con el mandatario estadounidense.
"Él es el presidente de Estados Unidos, yo soy el primer ministro de Israel. Muchas veces coincidimos en nuestros puntos de vista, y otras veces no tanto. Yo soy responsable de los intereses de seguridad de Israel", declaró.
El dirigente israelí añadió que Israel "aún no sabe qué está escrito en el acuerdo" y reiteró que su país no participó en las negociaciones, no es signatario del memorando y, por tanto, no está obligado por sus disposiciones.
Aunque los detalles completos del pacto no se han hecho públicos, Irán y Pakistán han afirmado que el acuerdo contempla un cese permanente de las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano. Sin embargo, Netanyahu ha reiterado que la invasión israelí del sur del país continuará, una postura que varios analistas consideran una posible amenaza para la aplicación del acuerdo.
